Los hurtos o robos al descuido en los establecimientos comerciales son los hechos delictivos más denunciados y son el delito más frecuente, según las estadísticas de criminalidad. Los carteles disuasorios informando de la presencia de alarmas en el lugar reduce el riesgo de robo. Los delincuentes prefieren no arriesgarse a ser descubiertos y siempre elegirán una vivienda o un comercio que no tenga alarma.

En la comisaría de Policía Nacional de Ourense han constatado que en el 2016 hubo un 7,32 % más de hurtos que tienen la consideración de delito grave -porque el valor de lo tomado supera los 400 euros- pero bajaron los delitos leves (lo que antes eran faltas) en un 8,3 %, aquellos en el que el objeto tenía un precio inferior a esa cantidad. Tener instalado un buen sistema de seguridad adecuado a las circunstancias del local o del domicilio a proteger es fundamental para prevenir robos y hurtos indeseados, además los carteles disuasorios que entregan las compañías de seguridad en el momento de contratar una alarma disminuye la probabilidad de robo en ese lugar.

Los carteles disuasorios avisando de la existencia de una alarma conectada a una Central Receptora de señales de emergencia colocados en lugares visibles como la puerta principal y las ventanas y escaparates son un elemento fundamental de tu sistema de seguridad por su efecto disuasorio.

La policía distingue entre la tipología de los hurtos, según el establecimiento en el que tienen lugar. Así en las grandes superficies comerciales, actúan grupos organizados que buscan género no perecedero. Vienen tres o cuatro personas y cargan mucha cantidad, usando las bolsas Faraday (forradas para que no salte la alarma antirrobo) y con furgonetas para llevarse todo. No residen en el lugar en el que actúan. Otro ámbito diferente es el de las tiendas pequeñas, dicen en la comisaría, donde actúan al descuido de los dependientes tanto delincuentes habituales para financiar normalmente su drogodependencia como gente normal.

Conviene instalar los carteles disuasorios en un lugar bien visible para que los ladrones sepan que serán vigilados y detenidos en el caso de cometer cualquier delito. Entre los establecimientos comerciales más propensos a sufrir un robo están los bares, según un estudio de la asociación de aseguradoras Unespa.