Manipular cerraduras o romper cristales son dos técnicas de robo bastante habituales. El 50% de los ladrones hace uso de alguna de estás “fórmulas” para realizar sus robos. Esta es una de las razones que hace imprescindible contar con un dispositivo que controle todos los accesos a una vivienda o negocio.

Aunque se conocen por dos nombres, sensores de vibración o de apertura, estos dispositivos tienen la misma utilidad: detectar el movimiento de una persona en una estancia y realizar un salto de alarma para que se actúe en esa vivienda.

Para que pueda ejecutar esta acción no son necesarias demasiadas cosas, es el propio dispositivo el que se encarga, en caso de movimiento o vibración, de avisar a la Central Receptora de Alarmas para que actúe en consecuencia.

El dispositivo consta de dos partes diferenciadas, una es fija y se coloca en el marco de la puerta o ventana (lo que se quiera proteger), y la otra, móvil, se sitúa en la parte abatible de la puerta o ventana.

Mientras la ventana o la puerta se encuentre cerrada, estas dos piezas se mantienen separadas a escasa distancia, creando un campo magnético entre ambos. En el momento en el que se separan las dos piezas, desaparece ese campo magnético y entonces se genera la señal de apertura que da comienzo al proceso de salto de alarma.

En principio, estos dispositivos se pueden utilizar como primera forma de avisar de una intrusión, pero a su vez también pueden servir para proteger zonas abiertas e incluso pequeños espacios que a los que no queremos que nadie tenga acceso (caja fuerte, etc.).

Actualmente, hay muchas empresas de seguridad que disponen de estos dispositivos, pero es Securitas Direct quién ofrece una mejor relación calidad-precio. Disponen de un sensor de vibraciones, con tecnología Shocksensor que se adapta a las necesidades de cada usuario, ya que puede proteger tanto accesos desde la calle como elementos de dentro.